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7 septiembre, 2018 Comentarios (0) Visitas: 106 Voces

R.W.: No queremos que nuestro hijo crezca así

Hoy acercamos a una joven mujer, que explica como nadie el infierno en el que le está tocando vivir desde que tuvo que huir del peligro de su país.

Entrevista realizada por nuestras compañeras Carlota Boyer y Resham Hameedi.

Resham y yo entramos en la tienda de esta joven, R.W., de Kabul, muy amiga de la traductora ya que tienen las tiendas un al lado de la otra. La joven tiene un hijo de tres años y un marido también joven. Ambos con mucha ambición y ganas de seguir hacia adelante, seguros de que quieren dejar su pasado atrás. Tiene una actitud de cabreo y enfado por la situación actual, consciente de que no es merecedora de lo que tiene que vivir. De carrerilla, suelta todas estas palabras.

¿Cómo es la vida de una mujer “refugiada”?

En tres años nuestra casa es una mochila y nuestro niño.  Mi vida ahora es ir de un sitio a otro, así durante casi tres años. No usamos transporte público porque no nos está permitido, simplemente cruzamos por los bosques como si fuéramos animales.

Los políticos juegan con nosotros haciendo que la gente crea que los refugiados somos culpables, hacen creer que somos malas personas.

No pedimos que abráis las fronteras y todos pasen, queremos que vengáis, veáis nuestros casos personales, os toméis tiempo y veáis quien de verdad necesita ayuda y necesita ir a otro país. Tan solo queremos que veáis la verdad. No os pedimos que abráis las fronteras a las mafias y terroristas. La gente tiene miedo, pero si venís aquí y veis nuestra situación entenderéis la verdad de lo que pasa. Estuvimos en Serbia dos años esperando a que algo ocurriera, solo los que tienen dinero y pueden comprar su vida pasan, pero para una familia es mucho dinero, tenemos muchos billetes que pagar.

(La joven mira a su marido, a su hijo y se sienta con tono triste).

Toda mi familia murió en un bombardeo, podemos demostrarlo, tenemos un verdadero problema. Necesitamos refugio, ya llevamos tres años esperando, solo esperamos.

(La joven se recompone y comienza a gesticular con los brazos y con aire de enfado).

En nuestro país los ataques son diarios, no sabemos si nuestras familias o amigos siguen vivos. Solo sabemos que los que se quedaron en Afganistán necesitan ayuda, necesitan que les mandemos dinero, algunos ni siquiera tienen casa porque las bombas arrasan todo. Allí no hay voluntarios ni nadie va a ayudar. Allí sí que hay un verdadero problema y nosotros esperamos ser la solución, esperábamos que los que nos fuimos pudiéramos enviar ayuda. Sin embargo, la situación de aquí no es muy diferente a la de allá, excepto las bombas, pero hasta aquí sigue habiendo helicópteros por encima de los bosques y fronteras que nos buscan. Así no se puede vivir…

Los traficantes piden mucho dinero, en Bosnia ya hemos ido a cruzar la frontera cinco veces y la policía nos coge, nos deporta, nos humilla y nos pega. Creen que somos animales. No tenemos ninguna solución, no hay otro camino, a veces pienso que la única solución para acabar con tanto dolor es matar a mi hijo y a mí, descansar en paz. Quiero acabar con mi vida… La policía se ríe de nosotros como si esto fuese divertido. Me avergüenzo de mí misma, quiero suicidarme para parar este sentimiento.

Por la noche no podemos dormir, por el día no podemos dormir, quieren que nos volvamos locos, las veinticuatro horas tenemos miedo, un día es una eternidad.

(Niega con la cabeza y mira hacia arriba, como si buscase la explicación en algún rincón).

Desde que empezamos a hacer el camino, cada día mi hijo crece y aprenden lo que ve. En Afganistán veía a los talibanes y al DAESH y aprendía violencia, aquí en Europa ve a la policía pegarnos y aprende violencia. No queremos que nuestro hijo crezca así.

¿Qué estas aprendiendo en el camino?

Aquí, en estos tres años, he aprendido muchas cosas. He aprendido que una mujer puede vivir sin un hombre, en Europa las mujeres pueden hacerlo todo y tienen seguridad. Muchas gracias por estar aquí día y noche, nunca lo olvidaremos, en Bosnia la gente es muy amable, aprendemos humanidad. Aquí las mujeres son como hombres para ellas mismas, libres. Yo ahora también tengo ambiciones, tengo la ambición de ir al colegio y estudiar.

Por cada país que pasamos las cosas cambian, muchas culturas tan diferentes, cada día aprendemos, tenemos que adaptarnos. A veces, son cambios tan grandes que es demasiado para nuestra cabeza, tenemos que aprender a vivir en muchos países tan diferentes. La gente debería ponerse en nuestra piel y pensar eso.

¿Qué crees que tenemos en común todas las mujeres?

(Mientras dice estas palabras, me mira a mí, a Resham, y a otras mujeres que están alrededor).

Todas las mujeres entendemos al resto, tenemos una conexión especial que permite entender nuestros sentimientos. Para las mujeres que tenemos hijos aquí es muy difícil, tenemos que apoyarnos. Al final da igual de donde seas, todas las mujeres sufrimos cosas parecidas. Las mujeres en Croacia no entienden que también somos mujeres, las mujeres policías no sienten la conexión entre mujeres, ellas también se ríen de nosotras. No nos entienden, no nos respetan.

¿Qué te gustaría estudiar?

(R. comienza a mirar alrededor y a reírse, se ríe bastante y mira a Resham, parece que le suena a broma).

Me gustaría algo de la moda, me gusta mucho el cuidado y la moda y me gustaría tener un comercio.
El pañuelo no es de nuestro país o cultura, es acerca de la religión. Me siento segura con el pañuelo y no entiendo porque eso tiene que ser un problema. Es bonito que haya estilos diferentes.

 

 

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